Razón o Intuición para la toma de decisiones



En algunas ocasiones, las personas nos bloqueamos ante la necesidad de resolver algún problema que puede parecernos difícil o complejo, y cuanto más difícil nos parece y más cambios en nuestra vida puede comportar su resolución, más nos bloqueamos y paralizamos. Parece casi imposible escapar de este bucle mental.
Ante esta situación, lo primero que debemos superar para empezar a resolver cualquier dificultad o problema que requiera tomar alguna decisión es vencer la inmovilidad mental, sacar al cerebro de esta estanqueidad que nos impide pasar a la acción. 
Pero,¿ qué criterio debemos seguir? ¿Nos centramos en la razón y hacemos un análisis detallado de las diversas opciones y sus posibles consecuencias? O bien nos fiamos de lo que nos grita al oído la intuición, que casi nunca nos ha fallado… 
De nuevo hay que tomar una decisión… Razón o intuición, vaya dilema…

Tal vez, en algunas ocasiones, no nos decidimos a dar un paso porque anticipamos que las diversas opciones posibles conllevaran consecuencias igual de nefastas… por ejemplo ante una separación de pareja, continuar o dejarlo, seguir en un trabajo horrible o cambiar de profesión...  En estos casos, si únicamente nos servimos de la racionalidad que nos caracteriza a los humanos, delante de diversas opciones entre las que escoger, aparentemente con similares resultados (y sobretodo sin garantías de éxito)  , y hacemos caso omiso de la intuición, podemos llegar a "morir".
Si, si. Me explicaré con la historia del Asno de Buridán. :

Este animalito nos muestra cómo el hecho de no tomar una decisión le llevó a morir de inanición. 
El motivo: supeditar cualquier decisión únicamente a la razón. El asno se encuentra ante dos montones de heno, idénticos e igual de apetitosos y, pudiendo comer, no come, porque no sabe por cual decidirse. 
No puede elegir qué montón le parece más conveniente ya que ambas opciones le parecen iguales. Si no hay una razón suficiente para escoger una opción frente a otra, no escoge, así que su indecisión le lleva a la muerte.

¿No os parece un gran ejemplo para confirmar que, para resolver cualquier problema, lo primero es vencer la inmovilidad mental?
Y también es un ejemplo de que… muchas veces, con la razón no es suficiente… debemos abrirnos también a nuestro pensamiento intuitivo y escuchar esa vocecilla que nos habla insistentemente.

La palabra intuición significa “mirar hacia dentro” y nos sirve de canal que nos conecta con nuestra parte inconsciente. La intuición nos permite comprender casi de forma instantánea ciertas cosas sin necesidad de razonar, pero esta capacidad depende en gran medida de nuestras experiencias anteriores y de la confianza y el conocimiento de nosotros mismos.
La intuición nutre nuestra creatividad y nuestra empatía y nos ayuda a leer entre líneas.

No se trata de imponer una sobre otra y no debemos desechar la función de la razón en la observación y la recogida de información de nuestro entorno, pero debemos dejarnos acompañar por el refuerzo intuitivo que nos favorece en el acierto en nuestras decisiones. 
 

“La vida está llena de decisiones, tú eliges”
Antonio Cabado






1 comentario:

  1. Supongo que todos estamos hechos de una parte de razón y otra de intuición, según la persona una domina más que otras, llegando en algunos casos incluso a que haya personas que parecen no tener una, ya que la otra es totalmente dominante.
    En mi opinión la perfección siempre está en el equilibrio, y hemos de ser capaces de razonar lo que es mejor para nosotros, y a la vez dejarnos llevar de vez en cuando un poco por lo que sentimos o presentimos. La inclinación desmesurada hacia uno u otro sentido, seguro acaba aportando infelicidad, por no siempre conseguir los objetivos marcados o porque nuestras decisiones nos llevan a los resultados que no queremos.

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